Pedaleando 10 años después

Tengo fotos de mi hermana y yo en bicicleta desde los 5 años o menos. Mi papá siempre procuró que hiciéramos algún deporte, solo que con una oleada de inseguridad y robo de bicicletas en la colonia cuando yo estaba iniciando la secundaria, impidió que continuara con ésta actividad…

Y bueno, un día Edna nos invitó a un paseo ciclista de Otay en bici, que como yo vivo en la zona siempre los veo pasar. Me parecía irrelevante a mi vida diaria y con las constantes críticas sobre el peligro de andar en bicicleta en la noche de mi papá, ni le daba una segunda oportunidad.

Como ya me conocerán muchos, soy muy espontánea y ocurrente, por lo que decidí asistir al paseo por el primer aniversario de Otay en bici, aún sin tener bicicleta, casco o saber andar en ella. Dicen que nunca se olvida pero después de 13 o más años, ¿Quién tiene la valentía para subirse a una bicicleta de nuevo?

Giant Escape 2 W

Me di el mes para juntar dinero e investigar, descubrí que existen diversos tipos de bicicletas que se adaptan a ciertas necesidades, qué tipo de bicicletas comprar, dónde conseguirlas, sobre tallas, luces, cascos, manuales urbanos y cuanta cosa pude estudiar. Concluí con que me gustaría mucho una bicicleta tipo híbrida o urbana, lo que se diera primero.

Como las buenas bicicletas son caras, pensé en conseguir una de segunda, fuimos a sobrerruedas, swap meets, busqué en craiglist y encontré algunas que me gustaron. En un swapmeet americano encontré de todo, bianchi, cannondale, specialized, giant pero prontamente descubrí que no iba a encontrar una para mi pequeña talla.

Fui con Alonso a Bycicle warehouse donde me enamoré de una bicicleta híbrida en color blanco Giant (imagen de arriba), es sencilla, es para comenzar, pero aún así me tomaría un tiempo ahorrar para poder conseguirla. La probé, apenas pude andar en ella ya que de tan ligera no podía balancearme correctamente. Me quedaban 2 semanas para conseguirme algo, tan siquiera prestado.

Por mientras mi mamá compró de segunda una bicicleta tipo cruiser o de paseo, pesada y muy linda para mi hermana, que fue la que terminé usando en el paseo.

Entonces solo me quedaba conseguir el casco. Los guantes los compramos en una tienda de deportes pero el casco lo encontré en línea y posteriormente Alonso lo compró en bycicle warehouse. Entre mis opciones estaban primero las versiones Orion de Giant (blanco) y Orion para mujer, pero como no había físicamente en la tienda, me quedé con mi tercera opción, un Giro Rift en blanco con 24 ventilas muy grandes, ¡seré una ciclista blanca!

El día del paseo estuve muy nerviosa, ya había practicado el día anterior y con la bicicleta pesada me fue muy fácil retomar el pedaleo. Mi hermana me prestó también la ropa y le estoy muy agradecida.

Por su parte Alonso ya más pro con sus llantas nuevas y estrenando casco, será un ciclista negro con rojo y blanco, sus nuevos zapatos de ruta con los mismos colores ya vienen en camino!

Había muchísima gente, me sentía feliz, nerviosa, temblaba de lo contenta que estaba y tranquila que era la actitud de la gente. Con tanto comentario que leí en internet, llegué a pensar que la marca de la bicicleta tendría que ver con la manera en que uno sería aceptado pero no fue así. Una de las ventajas de México es que aprendemos a salir adelante y disfrutar de la vida con lo que tenemos y como podemos.

En el parque me encontré a Daniela quien al igual que yo se presentó sin avisar. No vimos a Edna por ningún lado y pensamos que luego la encontraríamos.

Arrancamos desde el parque de toda mi vida tratando de mantener filas de tres.

Me ponía muy nerviosa porque no podía lograr una línea recta y el que se me acercaran otros ciclistas me hacía perder el equilibrio, pero poco a poco le tomé práctica y pude salir adelante.

Al llegar al puente que nos llevaría al aeropuerto, no sabía que al subir una rampa uno ocupa bajar los cambios por lo que casi no pude avanzar, pero afortunadamente no me caí y no me bajé de la bicicleta.

Gracias a mi inexperiencia nos rezagamos un poco.

Mi cara sufriendo la subida.

El camino por el aeropuerto fue de lo más divertido y eventualmente nos topamos con una rampa más empinada, pero creo que gracias a mi condición física (camino mucho) no tuve problemas.

Disfruté muchísimo del paseo y al final Alonso y yo estábamos tan emocionados que acordamos venir cada que nos sea posible.

Otay en bici posteó un video donde se se ve la cantidad de gente que partició en el recorrido:

Salgo bien sonriente por ahí (min 4:44).

Para el viernes siguiente que sería el día de la bicicleta, se anunció un paseo que nos llevaría al cine a ver “CICLO”, una película documental sobre un par de hermanos que viajaron a Canadá en bicicletas desde el centro de la República Mexicana.

Compramos nuestros boletos y fuimos. Este paseo fue diferente, tomaron velocidades mucho más altas y apenas pude igualar el paso, con mi bicicleta las cosas fueron mucho más difíciles, requerí mucho esfuerzo en las piernas y realmente sentí el peso de la bicicleta (prestada de nuevo) junto con el mío. Espero pronto poder conseguir la mía.

Esta foto la tomaron después de la película, la cual estuvo muy interesante. De regreso a casa, Alonso y yo nos fuimos a comer hot dogs y de paso vimos globos de aire caliente con fuego salir detrás del parque… evento peculiar porque al principio creí que era el fin del mundo (o el mío) con misiles.

Espero no haya sido una historia muy larga ya que apenas es el comienzo. Quiero practicar mucho y conseguir mi bicicleta para el próximo año irme al paseo Rosarito-Ensenada de 80km. Alonso se está preparando para el de este año y espero poder estar ahí para tomar fotos, echar porras y pasar un lindo rato.

 

Las fotos de los paseos las tomé de la página de facebook de Otay en Bici.

No hay comentarios.

Comentarios bienvenidos! :)